por qué se celebra el día de los santos inocentes
El Día de los Santos Inocentes se celebra porque recuerda, en la tradición cristiana, la matanza de los niños de Belén ordenada por el rey Herodes para intentar eliminar al recién nacido Jesús; con el tiempo, esa fecha de luto se mezcló con costumbres festivas y terminó convirtiéndose en un día de bromas e “inocentadas” en el mundo hispanohablante.
Origen religioso del día
Según el Evangelio de Mateo, Herodes I “el Grande”, temiendo perder el trono tras oír que había nacido el “rey de los judíos”, ordenó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.
La Iglesia empezó a conmemorar a esos niños como los “Santos Inocentes”, considerados los primeros mártires cristianos, y fijó la fiesta en el calendario litúrgico (en Occidente el 28 de diciembre, en otras tradiciones el 27 o 29 de diciembre).
Con el paso de los siglos, la celebración en algunos lugares derivó de un tono de duelo y ayuno a incluir elementos festivos, como que los monaguillos gastaran pequeñas bromas ese día, costumbre que luego se trasladó a la vida cotidiana.
De tragedia a día de bromas
En España y gran parte de Hispanoamérica, el 28 de diciembre se vive hoy como un día dedicado a hacer bromas, las llamadas “inocentadas”.
Medios de comunicación, marcas y particulares publican noticias falsas o montan engaños que parecen reales, y al descubrirse se remata con expresiones como “¡Inocente palomita que te dejaste engañar!”, jugando con la idea de haber sido tan ingenuo como los “inocentes” del relato bíblico.
Muchas de estas bromas son pequeñas travesuras domésticas (cambiar azúcar por sal, pegar muñequitos de papel en la espalda, etc.), similares al April Fool’s Day anglosajón, hasta el punto de que a menudo se le llama el “April Fools” del mundo hispano.
Por qué se sigue celebrando hoy
Hoy el día mezcla dos dimensiones:
- Una dimensión religiosa , para quienes aprovechan la fecha para recordar y rezar por los niños inocentes de la narración bíblica, con misas y momentos de reflexión.
- Una dimensión popular y humorística , en la que prima el juego, la sátira y la crítica social ligera a través de noticias falsas, anuncios o chistes preparados solo para ese día.
En resumen, se celebra porque la tradición cristiana mantuvo viva la memoria de la matanza de los niños de Belén, y, con el tiempo, esa conmemoración se transformó culturalmente en un día para reírse sanamente de la credulidad ajena mediante bromas e inocentadas.
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