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qué son y cómo se mueven los satélites artificiales

Los satélites artificiales son objetos construidos por el ser humano y colocados en órbita alrededor de la Tierra u otros cuerpos celestes para tareas como comunicaciones, observación, navegación o investigación científica. Se mueven siguiendo órbitas determinadas por la gravedad y su velocidad inicial: avanzan hacia delante mientras caen continuamente hacia la Tierra, de modo que “se van curvando” con el planeta y no llegan a caer a su superficie.

Qué es un satélite artificial

  • Es un artefacto fabricado por el ser humano que se lanza al espacio para que orbite un planeta o la Luna, a diferencia de los satélites naturales como nuestro satélite, la Luna.
  • Suele estar formado por estructura, paneles solares, antenas y sistemas electrónicos que permiten recibir, procesar y enviar información.
  • Se sitúa en diferentes alturas: desde órbita baja (unos cientos de kilómetros) hasta órbitas geoestacionarias alrededor de 35 000 km de altura, según su misión.

Cómo se mantienen en órbita

  • La gravedad “tira” del satélite hacia la Tierra, mientras que su velocidad horizontal tiende a llevarlo en línea recta; la combinación de ambas produce una órbita curva alrededor del planeta.
  • Si la velocidad es demasiado baja, la órbita decae y el satélite termina reentrando en la atmósfera; si es demasiado alta, puede escapar de la gravedad terrestre.
  • En muchas órbitas, una vez alcanzada la altura y velocidad adecuadas, el satélite apenas necesita propulsión, salvo pequeñas correcciones de trayectoria (maniobras de mantenimiento de órbita).

Tipos de órbitas y movimiento

  • Órbita baja terrestre (LEO): entre ~160 y 2 000 km, utilizada por satélites de observación de la Tierra, muchos satélites científicos y la Estación Espacial Internacional.
  • Órbita media (MEO): donde se ubican, por ejemplo, los satélites de navegación como GPS, GLONASS o Galileo.
  • Órbita geoestacionaria (GEO): alrededor de 35 786 km, donde el satélite tarda 24 horas en dar una vuelta y “parece fijo” sobre un mismo punto del ecuador, ideal para comunicaciones y televisión.

Para qué sirven en la vida diaria

  • Comunicaciones: telefonía, televisión, Internet de larga distancia y enlaces de datos para regiones remotas.
  • Observación y meteorología: seguimiento de nubes, tormentas, incendios y cambios ambientales, claves para el pronóstico del tiempo y la gestión de desastres.
  • Navegación y posicionamiento: permiten que móviles, barcos, aviones y vehículos conozcan su posición con gran precisión.
  • Defensa e investigación: satélites de reconocimiento (“espía”) y satélites astronómicos para observar otros planetas, galaxias u objetos del universo.

Mini historia y contexto actual

  • El primer satélite artificial fue Sputnik 1, lanzado por la Unión Soviética en 1957, lo que dio inicio a la era espacial moderna.
  • Desde entonces, el número de satélites activos y restos en órbita ha crecido mucho, impulsado por constelaciones de comunicaciones y navegación, lo que ha convertido la gestión del tráfico espacial y la basura espacial en un tema cada vez más discutido en noticias y foros especializados.

TL;DR: Un satélite artificial es un aparato humano que se coloca en órbita para aprovechar la gravedad y su velocidad de forma que “cae sin llegar a caer”, permitiendo comunicaciones, navegación, observación e investigación alrededor de la Tierra.

Información recopilada a partir de datos y contenidos disponibles públicamente en Internet.