La misión de Jesús, según la mayoría de las tradiciones cristianas, fue revelar el amor de Dios, anunciar el Reino de Dios y salvar a la humanidad del pecado mediante su vida, muerte y resurrección.

Núcleo de la misión de Jesús

  • Anunciar que Dios actúa en la historia a través del Reino : un nuevo modo de vivir basado en la justicia, la misericordia y el perdón.
  • “Buscar y salvar lo que se había perdido”: es decir, reconciliar a las personas con Dios, especialmente a los pecadores y excluidos.
  • Cumplir la voluntad del Padre ofreciendo su vida en la cruz y venciendo a la muerte con la resurrección, lo que los cristianos llaman la Expiación o salvación.

Cómo vivió esa misión

  • Predicó buenas noticias a los pobres, sanó enfermos y se acercó a marginados (publicanos, pecadores, samaritanos), mostrando con gestos concretos la misericordia de Dios.
  • Enseñó en parábolas sobre el Reino de Dios, llamando a la conversión, al amor al prójimo y al perdón incluso de los enemigos.
  • Aceptó libremente el camino hacia la cruz como parte central de su misión, entendida como entrega de amor por la humanidad.

Diferentes enfoques según creyentes y estudiosos

  • En muchas iglesias se destaca sobre todo su misión de salvar del pecado y ofrecer vida eterna a quienes creen y se arrepienten.
  • Otros acentúan su misión profética: denunciar injusticias, defender a los pobres y oprimidos y mostrar un modelo de sociedad más justa.
  • Entre historiadores de Jesús hay debates: algunos lo ven principalmente como predicador apocalíptico del fin cercano, otros como maestro de ética del amor y otros como una combinación de ambas cosas.

Qué implica hoy para los cristianos

  • Seguir a Jesús se entiende como vivir su mensaje: amar a Dios y al prójimo, buscar a quienes están “perdidos”, perdonar y trabajar por la justicia y la paz.
  • También implica confiar en que su muerte y resurrección abren un camino de reconciliación con Dios y esperanza más allá de la muerte.

TL;DR: La misión de Jesús fue anunciar y encarnar el Reino de Dios, llamar a la conversión y salvar a los pecadores mediante su entrega en la cruz y su resurrección, mostrando el amor y la misericordia de Dios hacia toda la humanidad.

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