El zinc sirve para muchas funciones esenciales en el cuerpo: refuerza el sistema inmunitario, ayuda a cicatrizar heridas, participa en la formación de ADN y proteínas, y es clave para el crecimiento, la piel y los sentidos del gusto y el olfato. También es un mineral “traza”, es decir, se necesita en pequeñas cantidades pero todos los días, normalmente a través de la dieta.

Funciones principales del zinc

  • Apoya el sistema inmunitario : es necesario para que los glóbulos blancos funcionen bien y ayuda a reducir la duración de resfriados cuando se usa en las dosis y formas estudiadas.
  • Favorece la cicatrización de heridas y la salud de la piel, por su papel en la división celular y en la producción de colágeno y proteínas.
  • Participa en la síntesis de ADN y proteínas, procesos básicos para el crecimiento, la reparación de tejidos y el mantenimiento de todos los órganos.

Beneficios para la salud

  • Puede ayudar a reducir el riesgo o la duración de ciertas infecciones y de algunas enfermedades relacionadas con la edad, al modular la inflamación y el estrés oxidativo.
  • Contribuye a la salud visual, al metabolismo (incluyendo la regulación de insulina) y a la función tiroidea y reproductiva.
  • Una ingesta adecuada facilita el crecimiento normal en niños y adolescentes y disminuye problemas como retraso del crecimiento o mayor susceptibilidad a infecciones cuando existe deficiencia.

Sentidos, crecimiento y reproducción

  • Es importante para los sentidos del gusto y el olfato , porque ciertas enzimas que los regulan dependen del zinc; la falta de zinc puede reducir ambos.
  • Interviene en el desarrollo y la maduración sexual, incluyendo la función de los testículos, ovarios y la producción de hormonas sexuales.
  • Durante el embarazo, niveles adecuados de zinc ayudan al correcto crecimiento y desarrollo del bebé.

Fuentes y cuándo sospechar déficit

  • Buenas fuentes: carne roja magra, aves, mariscos (especialmente ostras), lácteos, legumbres, frutos secos y cereales integrales o fortificados.
  • Un déficit puede manifestarse con mayor frecuencia de infecciones, caída de cabello, problemas de cicatrización, alteraciones en el gusto/olfato y retraso de crecimiento en niños.
  • Personas con dietas muy restrictivas, ciertos problemas digestivos, alcoholismo o embarazo/lactancia pueden tener más riesgo de falta de zinc y deben valorar controles y suplementación médica.

Suplementos: precauciones

  • Aunque los suplementos de zinc pueden ser útiles en deficiencia o en situaciones específicas (por ejemplo, algunas infecciones o úlceras cutáneas), tomarlos en exceso puede causar náuseas, diarrea, interferir con el cobre y el hierro y alterar el sistema inmunitario.
  • Generalmente se recomienda priorizar el zinc a través de una alimentación equilibrada y consultar con un profesional de la salud antes de iniciar suplementos por cuenta propia.

En resumen , el zinc sirve para mantener defensas fuertes, piel y cicatrización saludables, un crecimiento adecuado, buena función hormonal y metabólica, y para que el cuerpo pueda producir correctamente proteínas y ADN.