por qué fue necesario crear una nueva constitución después de la revolución mexicana

Fue necesario crear una nueva constitución después de la Revolución mexicana porque el viejo orden porfirista y la Constitución de 1857 ya no podían responder a las demandas de tierra, justicia social, derechos laborales y límites reales al poder presidencial que habían impulsado la lucha armada.
Contexto: qué pasaba antes de 1917
Antes de la Revolución, México vivía bajo la larga dictadura de Porfirio Díaz, que usaba la Constitución de 1857 de forma muy flexible: el texto era liberal en el papel, pero en la práctica había autoritarismo, reelección continua y grandes desigualdades.
Los campesinos sufrían despojo de tierras, los obreros tenían condiciones laborales muy duras y casi no existían mecanismos para que el pueblo influyera en el poder político.
Muchos revolucionarios sentían que no bastaba con cambiar de presidente: había que cambiar las reglas profundas del sistema.
Por qué la Constitución de 1857 ya no bastaba
Al terminar la fase más intensa de la Revolución, quedó claro que reformar “un poco” la Constitución de 1857 no era suficiente para la nueva realidad social.
Las principales razones fueron:
- La Constitución de 1857 era sobre todo liberal-individualista, protegía libertades individuales, pero no reconocía derechos sociales (tierra, trabajo, educación) que reclamaban campesinos y obreros.
- No daba herramientas claras para repartir tierras ni limitar el poder de los grandes hacendados y empresas sobre los recursos del país.
- No regulaba de manera moderna las relaciones entre trabajo y capital: huelgas, sindicatos, jornadas, salarios y seguridad laboral no estaban garantizados.
- El régimen porfirista había mostrado que, con esa estructura constitucional, era posible concentrar el poder, manipular elecciones y perpetuarse en el cargo.
Por todo ello, el proyecto inicial de “reformar” la Constitución del 57 terminó convirtiéndose, en la práctica, en una nueva Constitución: la de 1917.
Qué buscaba la nueva Constitución de 1917
La Constitución de 1917 quiso ser el “contrato político” del México posrevolucionario y recoger las principales demandas de la lucha armada.
Sus objetivos centrales fueron:
- Consolidar el nuevo Estado : organizar y legitimar al gobierno surgido de la Revolución y cerrar jurídicamente el ciclo de guerras y caudillos.
- Reconocer derechos sociales : incorporar por primera vez en el constitucionalismo mundial derechos laborales y agrarios como parte del texto supremo.
- Reafirmar la soberanía popular : dejar claro que la soberanía reside en el pueblo y que México es una república democrática, laica y federal.
- Limitar la reelección y el autoritarismo : establecer elecciones más directas, suprimir la vicepresidencia y prohibir la reelección presidencial.
Un ejemplo claro es el propio artículo 39, donde se establece que la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, marcando una ruptura simbólica con el viejo orden.
Cambios clave que hacían necesaria una nueva constitución
Los artículos más famosos muestran por qué se necesitaba un nuevo marco legal y no solo parches:
- Artículo 27: tierra y recursos
- Rompe con el dominio casi intocable de las grandes haciendas.
* Permite dividir latifundios, crear ejidos (propiedad comunal) y reafirmar que el Estado tiene soberanía sobre el subsuelo y los recursos naturales.
* Responde directamente a las demandas campesinas que habían alimentado movimientos como los de Emiliano Zapata.
- Artículo 123: derechos laborales
- Reconoce el derecho de los trabajadores a organizarse, a la huelga y a recibir compensación por accidentes laborales.
* Abre paso a la regulación de jornadas, salarios y condiciones de trabajo, algo ausente en la Constitución de 1857.
* Con esto, el Estado asume un papel **activo** en la protección de los trabajadores, y no solo un rol de “árbitro pasivo”.
- Artículos 3, 39 y 40: educación y organización política
- El artículo 3 insiste en la separación Iglesia-Estado y en una educación laica, gratuita y controlada por el Estado.
* Los artículos 39 y 40 subrayan que la soberanía reside en el pueblo y que México se constituye como república representativa, democrática, laica y federal.
* Esto buscaba evitar tanto la dictadura personalista como el dominio de poderes fácticos (Iglesia, grandes propietarios).
En conjunto, estos cambios eran tan profundos que equivalían a un nuevo modelo de Estado y sociedad, algo que una simple reforma parcial no podía expresar adecuadamente.
Ruptura con el viejo modelo liberal
Los especialistas destacan que la Revolución mexicana introdujo una ruptura con el constitucionalismo liberal clásico heredado del siglo XIX.
Las principales características de esta ruptura fueron:
- Paso de una constitución centrada solo en libertades individuales a una con derechos sociales y colectivos explícitos.
- Redefinición de la propiedad privada subordinándola al interés público y a la función social de la tierra y los recursos.
- Mayor intervención del Estado en la economía, frente a la vieja idea de un Estado minimalista.
- Intento de fortalecer al poder público sin caer en la disyuntiva “dictadura o anarquía” que marcó la crisis del porfiriato.
Por eso, aunque formalmente se presentó como una gran reforma a la Constitución de 1857, en la práctica la Constitución de 1917 fue una nueva etapa del constitucionalismo mexicano y se considera una de las primeras constituciones sociales del mundo.
TL;DR: fue necesario crear una nueva constitución después de la Revolución mexicana porque la vieja Constitución de 1857 no podía hacer frente a las demandas de tierra, justicia social, derechos laborales, educación laica y límites reales al poder que planteó la Revolución. La Constitución de 1917 plasmó un nuevo proyecto de nación: un Estado social, laico, soberano sobre sus recursos y basado en la soberanía popular.
Información reunida a partir de datos e investigaciones disponibles públicamente en internet.