La ketamina es un medicamento anestésico y analgésico que también se usa como droga recreativa por sus efectos disociativos y alucinógenos. Es una sustancia con riesgos importantes, por lo que su uso debe ser estrictamente médico y controlado.

Definición básica

  • La ketamina es un fármaco sintético derivado de la fenciclidina, clasificado como anestésico disociativo y antagonista del receptor NMDA en el cerebro.
  • Se desarrolló en los años 60 y se usa en medicina humana y veterinaria para sedación, anestesia y analgesia de corta duración.

Usos médicos actuales

  • En hospitales y clínicas se emplea para anestesia general y sedación en procedimientos dolorosos, especialmente en urgencias y en pacientes inestables porque no deprime tanto la respiración.
  • En dosis controladas se investiga y usa en contextos especializados para dolor crónico y depresión resistente al tratamiento, siempre bajo supervisión estricta por sus efectos y riesgos.

Forma de presentación y nombres

  • Farmacéuticamente suele venir como líquido inyectable, aunque en la calle puede encontrarse en líquido, polvo, cristales, pastillas o cápsulas.
  • Popularmente se conoce como “special K”, “keta”, “súper K”, “vitamina K” y otros nombres en el ambiente recreativo.

Efectos en el cuerpo y la mente

  • Produce un estado disociativo: sensación de estar “fuera del cuerpo”, desconexión de la realidad, percepción distorsionada del tiempo y del espacio, y a veces alucinaciones.
  • También puede causar sedación intensa, alteraciones del comportamiento, habla arrastrada, cambios de humor, náuseas, vómitos y problemas de memoria.

Riesgos y problemas de salud

  • El uso recreativo se asocia con accidentes, lesiones, crisis de ansiedad, episodios psicóticos y, a largo plazo, daños en vejiga y vías urinarias, así como problemas de memoria y concentración.
  • Se ha utilizado como “droga de sumisión” o para agresiones sexuales, porque puede incapacitar, producir amnesia y no tiene sabor ni olor evidente en bebidas.

Legalidad y uso recreativo

  • En muchos países la ketamina es una sustancia controlada: permitida solo en contextos médicos o veterinarios, prohibida su producción, venta y consumo recreativo.
  • En contextos de ocio (fiestas, clubes) su consumo se ha popularizado por los efectos disociativos, pero con alto riesgo de sobredosis, mezclas peligrosas con alcohol u otras drogas y consecuencias legales.

Si te preocupa el tema

  • Si tú o alguien cercano está usando ketamina y hay problemas de memoria, cambios de ánimo, o consumo frecuente, es importante hablar con un profesional de salud o con un servicio de adicciones local.
  • En caso de dificultad para respirar, pérdida de conciencia, confusión extrema o sospecha de sumisión química, se debe acudir de inmediato a urgencias o llamar a servicios de emergencia.

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