La culebrilla es una enfermedad de la piel que causa un sarpullido muy doloroso, producida por la reactivación del mismo virus que provoca la varicela, el virus varicela-zóster. También se conoce médicamente como herpes zóster.

Qué es exactamente la culebrilla

  • Es una infección causada por la reactivación del virus de la varicela que quedó “dormido” en los nervios después de haber tenido varicela.
  • Años o décadas más tarde, ese virus puede “despertar” y producir una erupción dolorosa en la zona de piel controlada por ese nervio.

Síntomas principales

  • Sarpullido o erupción en una franja de un solo lado del cuerpo o la cara, con ampollas llenas de líquido.
  • Dolor ardiente o punzante, hormigueo, picazón o entumecimiento en la zona antes de que aparezca el sarpullido.
  • Puede acompañarse de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, cansancio o malestar estomacal.

¿Es contagiosa?

  • La culebrilla en sí no se transmite de persona a persona, pero el virus sí puede contagiar varicela a alguien que nunca la haya tenido ni esté vacunado, si entra en contacto con el líquido de las ampollas.
  • Por eso se recomienda cubrir las lesiones hasta que las ampollas formen costra.

Quién tiene más riesgo

  • Es más frecuente en adultos mayores y en personas con el sistema inmunitario debilitado (por enfermedades crónicas, ciertos medicamentos, etc.).
  • El estrés intenso y otras enfermedades pueden facilitar que el virus se reactive.

Tratamiento y prevención

  • El tratamiento incluye antivirales (como aciclovir y otros) que funcionan mejor si se empiezan en los primeros 2–3 días tras el inicio del sarpullido, además de analgésicos para el dolor.
  • Existen vacunas específicas contra la culebrilla que reducen el riesgo de presentarla y también disminuyen la probabilidad de complicaciones como el dolor persistente (neuralgia postherpética), especialmente recomendadas en personas mayores.

Información reunida a partir de fuentes de salud públicas y médicas disponibles en internet.