Un gecko es un tipo de lagarto pequeño, normalmente nocturno, perteneciente al suborden Gekkota, del que existen más de 1.000–1.500 especies descritas en todo el mundo. Se caracteriza por su piel suave, cuerpo robusto, cabeza relativamente grande y unas patas con almohadillas adhesivas que le permiten trepar por paredes, techos e incluso superficies como el vidrio.

Características básicas

  • Es un reptil escamoso, de tamaño pequeño a mediano, emparentado con otros lagartos.
  • Suele ser nocturno y tiene la vista muy desarrollada para cazar en la oscuridad.
  • Muchas especies tienen colores apagados y buen camuflaje, aunque algunas muestran patrones muy llamativos con manchas o tonos vivos.

Hábitat y distribución

  • Los geckos viven sobre todo en zonas cálidas del planeta, desde selvas húmedas hasta regiones desérticas.
  • Son comunes en muchas casas de regiones tropicales y subtropicales, donde ayudan a controlar insectos.

Alimentación y comportamiento

  • La mayoría de los geckos son insectívoros y se alimentan de insectos y otros pequeños invertebrados, aunque algunas especies pueden comer fruta o presas pequeñas como otros reptiles diminutos.
  • Son cazadores oportunistas: aprovechan casi cualquier presa adecuada a su tamaño.

Rasgos curiosos

  • Muchas especies pueden desprender parte de su cola para escapar de depredadores, y luego la regeneran.
  • Son de los pocos lagartos con cuerdas vocales, capaces de emitir sonidos (gorjeos, clics) para comunicarse entre ellos.
  • Sus almohadillas llenas de microscópicos “pelitos” inspiran materiales adhesivos modernos por su increíble capacidad de pegarse y despegarse sin dejar rastro.

En resumen, un gecko es un pequeño lagarto nocturno, trepador y mayormente insectívoro, muy adaptado a vivir en climas cálidos y famoso por su habilidad para caminar por paredes y techos.