Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas de Estados Unidos en una operación militar a inicios de enero de 2026 y, según la versión oficial de Washington, fue sacado de Venezuela en avión fuera del país. Su paradero exacto sigue siendo objeto de disputa pública y el gobierno venezolano afirma que no tiene pruebas de vida ni confirma dónde está.

Contexto inmediato

  • La captura se produjo en el marco de ataques y explosiones en Caracas y otros puntos del país a comienzos de 2026, descritos por el gobierno estadounidense como un “gran operativo” contra Maduro y su entorno.
  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció públicamente que Maduro y su esposa habían sido capturados y “sacados del país” en la madrugada.

Reacción dentro de Venezuela

  • La vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió “pruebas de vida inmediatas” de Maduro y su esposa, señalando que Venezuela no reconoce la versión de Washington y habla de agresión extranjera.
  • El gobierno venezolano llamó a la movilización popular y a activar planes de defensa, enmarcando los ataques como un acto de “agresión imperialista” y apelando al discurso de resistencia nacional.

Situación política de fondo

  • Esto ocurre después de años de acusaciones de narcotráfico y “narco‑terrorismo” contra Maduro por parte de Estados Unidos, y de cuestionamientos internacionales a la legitimidad de sus reelecciones, especialmente tras la crisis política de 2024.
  • Antes de la operación, varios países y organismos ya lo consideraban un líder autoritario responsable de graves violaciones de derechos humanos y de una profunda crisis económica y migratoria en Venezuela.

Qué está pendiente o incierto

  • No hay información pública clara sobre el lugar donde Maduro está detenido ni sobre el proceso legal o político que podría enfrentar (por ejemplo, juicios por narcotráfico o crímenes de lesa humanidad).
  • La comunidad internacional está reaccionando de forma dividida: algunos gobiernos critican la operación como agresión y otros la ven como la caída de un régimen autoritario, lo que deja abierto el escenario sobre el futuro político de Venezuela.

En resumen: lo que “pasó con Maduro” es que ya no ejerce el poder de facto en Caracas porque fue capturado por fuerzas especiales de EE. UU. y sacado del país, mientras dentro y fuera de Venezuela se disputa el relato sobre la legitimidad y las consecuencias de esa operación.