Los squishies son juguetes blandos tipo “antiestrés”, hechos normalmente de espuma muy suave o goma, que se aprietan con la mano y luego vuelven lentamente a su forma original. Suelen tener formas kawaii (comida, animales, objetos) y se usan tanto para jugar como para relajarse.

Qué son exactamente los squishies

  • Son juguetes de espuma de poliuretano o materiales “soft” muy blandos, diseñados para ser estrujados y que recuperen su forma poco a poco.
  • Se consideran juguetes antiestrés porque el gesto de apretar y soltar ayuda a descargar tensión y dar sensación de calma.
  • Pueden oler a comida (pan, pastel, fruta) y tener colores muy llamativos o acabados realistas.

Origen y popularidad

  • Llegan sobre todo desde Japón, donde se volvieron tendencia con diseños kawaii y texturas muy suaves.
  • Se hicieron populares como premios en máquinas de garra y luego pasaron a venderse como juguetes de colección y productos de relajación.
  • Hoy en día son virales en redes: hay videos de colecciones, “hauls”, ASMR apretándolos y tutoriales para hacer squishies caseros.

Para qué se usan

  • Para aliviar estrés y ansiedad ligera, ocupando las manos mientras se estudia, ve series o se trabaja.
  • Como juguete sensorial para peques: les encanta apretar, ver cómo se deforma y cómo “revive” despacio.
  • Como objeto decorativo o de colección, ya que hay series temáticas (comida, animales, personajes) y ediciones limitadas.

Tipos de squishies

  • De “slow rising” (subida lenta): tardan más en recuperar la forma, y son los más buscados para relajarse.
  • De formas kawaii: panes, donuts, helados, frutas, gatitos, unicornios, etc., muchas veces con caritas monas.
  • Caseros: hechos con esponja, papel o rellenos suaves, decorados con rotuladores o pintura para imitar los comerciales.

Cosas a tener en cuenta

  • No son para morder: algunos materiales no son seguros si se rompen y se meten en la boca, especialmente en niños pequeños.
  • Conviene evitar imitaciones muy baratas que puedan soltar pintura o espuma de mala calidad.
  • Revisar siempre recomendaciones de edad y ventilarlos si tienen fragancias muy intensas.

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