La escuela puede brindar un acompañamiento significativo cuando deja de mirar solo “notas” y empieza a mirar personas, historias y contextos, articulando apoyos académicos, socioemocionales y de proyecto de vida, de manera sostenida y planificada.

1. Cambiar la mirada sobre la trayectoria

  • Entender la trayectoria estudiantil como un recorrido diverso, con avances, retrocesos, interrupciones y reingresos, y no como un camino lineal “ideal”.
  • Evitar etiquetar a los estudiantes como “problemáticos” o “con dificultades” y, en cambio, pensar qué ajustes puede hacer la institución para incluirlos mejor.
  • Reconocer la trayectoria real de cada estudiante y usarla como punto de partida para planificar intervenciones, no como un desvío a corregir.

“No es el chico con problemas, es la trayectoria en determinadas condiciones” podría sintetizar esta perspectiva contemporánea sobre acompañamiento.

2. Acompañamiento académico intencional

Un acompañamiento significativo no se reduce a “apoyos” sueltos, sino a una política pedagógica clara.

  • Diseñar planes institucionales de acompañamiento a las trayectorias (por ejemplo, PIAT) con objetivos, responsables y estrategias claras para todo el ciclo escolar.
  • Implementar tutorías, clases de apoyo, talleres de estudio y espacios de consulta personalizados para estudiantes con trayectorias más frágiles.
  • Acordar criterios de evaluación y promoción entre docentes, para que el estudiante no encuentre mensajes contradictorios en cada materia.
  • Usar dispositivos de monitoreo continuo (entrevistas, registros anecdóticos, bitácoras, informes) que permitan ver el progreso y ajustar a tiempo.

Un ejemplo: un estudiante que repitió y trabaja muchas horas puede ser acompañado con un plan personalizado de materias priorizadas, tutorías específicas y acuerdos de entrega flexibles, documentado y revisado periódicamente.

3. Acompañamiento socioemocional y vincular

Las trayectorias se sostienen también cuando el estudiante siente que la escuela es un lugar donde importa su bienestar.

  • Incluir en el acompañamiento el plano socioemocional (emociones, vínculos, autoestima, sentido de pertenencia), no solo el rendimiento.
  • Crear equipos de acompañamiento con docentes, preceptores y orientación escolar que puedan detectar tempranamente situaciones de riesgo (ausentismo, desánimo, conflictos).
  • Ofrecer espacios de escucha (entrevistas individuales, grupos de reflexión, tutorías) donde el estudiante pueda narrar su experiencia e influir en las decisiones sobre su trayectoria.
  • Trabajar la convivencia, la participación estudiantil y la resolución pacífica de conflictos como parte del sostén de la trayectoria.

4. Vinculación con familias y comunidad

El acompañamiento significativo reconoce que la trayectoria no se juega solo dentro del aula.

  • Establecer canales fluidos de comunicación con las familias o referentes adultos, donde la escuela sea un aliado y no un mero sancionador.
  • Convocar a las familias a espacios de orientación sobre trayectorias, expectativas, derechos educativos y alternativas en caso de interrupciones.
  • Articular con programas externos, organizaciones sociales y políticas públicas que también trabajan en la inclusión y permanencia educativa.

Por ejemplo, programas como “Escuelas que Acompañan” trabajan con equipos escolares para fortalecer sus estrategias de inclusión y permanencia, conectando escuela y entorno social.

5. Proyecto de vida y futuro

Un acompañamiento profundo ayuda a que el estudiante pueda imaginar y construir su futuro.

  • Trabajar con cada estudiante un plan personal que incluya intereses, metas a corto, mediano y largo plazo, y pasos concretos para alcanzarlas.
  • Ofrecer espacios de exploración vocacional e información sobre estudios superiores, oficios y opciones laborales.
  • Acompañar las decisiones en momentos críticos (paso a secundaria, elección de orientaciones, egreso) con dispositivos específicos de orientación.

Ejemplo: en los últimos años de secundaria, organizar talleres vocacionales, visitas a universidades y entrevistas de seguimiento para que cada estudiante pueda tomar decisiones informadas sobre su continuidad educativa.

6. Organización institucional y trabajo en equipo

Para que el acompañamiento sea significativo, debe ser institucional, no solo “buena voluntad” de algunos docentes.

  • Crear equipos de acompañamiento a las trayectorias con roles definidos (coordinador, tutores, referentes de curso, orientación escolar).
  • Fortalecer el trabajo colaborativo entre docentes: planificación compartida, revisión de prácticas, acuerdos de evaluación, análisis de casos.
  • Utilizar la información sobre trayectorias (ausentismo, repitencia, trayectorias discontinuas) para diseñar proyectos y no solo para estadísticas.
  • Formar a los equipos en enfoque de derechos, inclusión y diversidad de recorridos educativos.

Programas y experiencias en Argentina y la región muestran que cuando la escuela asume el acompañamiento como parte de su proyecto institucional, mejora la permanencia y el egreso efectivo, especialmente en secundaria.

TL;DR:
La escuela puede brindar un acompañamiento significativo a las trayectorias estudiantiles cuando asume que cada trayectoria es singular, organiza equipos y planes institucionales de apoyo, integra dimensiones académicas, socioemocionales y vocacionales, trabaja con las familias y la comunidad, y toma decisiones pedagógicas basadas en la información real de los recorridos de sus estudiantes.

Información recopilada a partir de documentos de ministerios de educación, programas de acompañamiento institucional y materiales de universidades y organizaciones educativas de la región.

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