En el siglo XIX, la Torre del Oro siguió siendo un edificio militar ligado al puerto, pero vivió una etapa muy crítica en la que estuvo incluso a punto de ser demolida.

Usos principales en el siglo XIX

A lo largo del XIX la torre tuvo varios usos, casi todos vinculados al control del río y del puerto de Sevilla. Entre los más destacados:

  • Sede o dependencia de la navegación fluvial del Guadalquivir (se solicitó para oficinas de la Compañía de Navegación en 1815).
  • Uso por la Marina como edificio de la Comandancia y Capitanía del Puerto a partir de 1870.
  • Función de control y policía del río: lugar donde se recibían y comunicaban órdenes relativas al tráfico fluvial y al puerto.
  • En algunas fuentes modernas se alude también a uso como prisión, sobre todo para presos de cierto rango o consideración, lo que encaja con su carácter de edificio fortificado y bien vigilado.

En conjunto, no era un simple “monumento histórico”, sino una pieza viva del sistema portuario y administrativo de la ciudad.

Peligro de derribo y defensa como monumento

El siglo XIX fue especialmente delicado porque la Torre del Oro llegó a plantearse para su venta o derribo.

  • En 1871 se estudió seriamente su demolición, dentro de una lógica de “modernización” urbana que veía estas estructuras como estorbos.
  • La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando intervino con varios oficios al Gobierno pidiendo que no se enajenara ni derribara la torre y que se la protegiera como monumento de gran valor histórico y artístico.

Gracias a estas gestiones, la torre pasó de ser un edificio utilitario más del puerto a reconocerse como símbolo monumental de Sevilla.

Restauraciones y aspecto a finales del XIX

Durante el XIX se documentan varias obras de reparación y adecuación, culminadas en una gran restauración a finales de siglo.

  • Se fueron corrigiendo daños acumulados por el tiempo y por anteriores intervenciones poco cuidadosas.
  • Las obras más importantes se desarrollaron entre 1899 y 1900, dirigidas por el ingeniero naval Carlos Halcón y Gutiérrez de Acuña, tras las cuales la Torre del Oro adquirió prácticamente la fisonomía que presenta hoy.

Es decir, en el XIX la torre pasó de estar deteriorada y en riesgo de desaparecer a ser restaurada y consolidada como emblema urbano.

Resumen rápido

En pocas palabras, en el siglo XIX la Torre del Oro fue:

  1. Edificio de servicio para la navegación y la Marina, ligado a la policía del río y del puerto.
  1. En algunos momentos, prisión para determinados reclusos, aprovechando su carácter defensivo.
  1. Monumento en peligro de derribo, salvado por la presión de instituciones artísticas y culturales.
  1. Objeto de una gran restauración (1899–1900) que definió su aspecto actual.

Información elaborada a partir de estudios históricos y documentos del siglo XIX publicados en revistas científicas y archivos especializados.

Information gathered from public forums or data available on the internet and portrayed here.